Entiende a tu perro educación canina amable, empática y respetuosa online

Formación online para que aprendas a educar a tu perro en casa en positivo

Te ayudo a que dejen de mirarte mal

por cómo se porta tu perro

Si buscas un adiestrador

o “que me enseñen a educar al perro”, aquí no es

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Aquí aprenderás cómo dejar de educar y entrenar a tu perro, para empezar a convivir con él.

Así que nada de  «trucos secretos» ni toques mágicos que todo lo arreglan.

No voy a insultar tu inteligencia diciendo que puedo ayudarte a que tu perro sea la mezcla perfecta entre Lassie y Rin Tin Tin.

Y aclarado este punto, te interesa suscribirte al boletín diario gratuito que reciben más de 6.500 familias que adoran a sus perros, y quieren entenderlos mejor.

¿Y para qué apuntarte?

Lo mismo te gustaría que tu perro fuera más tranquilo y te hiciera más caso.

O puede que hayas probado de todo, cada vez se porta peor, y ya no sabes qué hacer.

Pues resulta que no puedes influir en las conductas de tu perro si no lo entiendes.

Y para entenderlo solo existen dos formas:

 

1 # Te conviertes en un perro

(solo válido en sueños y películas de Disney)

 

2 # Te formas sobre comportamiento canino

(lo más útil en la vida real)

 

Aquí recibes ayuda con lo segundo (para lo primero, igual las drogas sirven, no sé)

Lo primero, al suscribirte recibes un libro como regalo de bienvenida.

En él te cuento pequeños cambios basados en un manejo amable y comprensivo que producirán grandes cambios en vuestra vida.

Tampoco esperes milagros, todo hay que decirlo. Peeero, nada de castigos ni correcciones ni malos rollos. Tampoco te recomendaré dar premios para todo.

Y puedes empezar a aplicarlos en cinco minutos.

Después, te llegará un correo diario, con reflexiones, ideas e historias de perros.

Muchas personas me dicen que estos correos les inspiran, y a otras les ayudan a entender mejor a sus perros, y a mejorar la convivencia.

Solo por eso, merece la pena echar un vistazo, ¿a que sí?

Pues deja tu email en el formulario de antes.

Mira, te voy a proponer un enfoque que igual no se te había ocurrido.

Yo veo la convivencia con los perros como un gran viaje.

Y en el viaje de la vida, has elegido la mejor compañía: a tu perro.

Porque solo se va más rápido, pero bien acompañado se llega más lejos.

Claro que el camino no está siendo cómo esperabas: hay retos y obstáculos cada día.

Y tu perro, en lugar de avanzar a tu lado, parece cruzarse en tu camino, y hacerte la zancadilla en cada paso.

Todo tu entorno afirma que la solución es educar a tu perro.

Algunos insisten en que el problema eres tú: eres demasiado blanda, le tienes demasiado consentido. Ah, y le das demasiado cariño.

¿Solución? Ser más firme, más dura, más líder. (Im)poner normas, límites, control. Y menos mimitos, que lo agilipollas.

¿Pues sabes qué pienso yo de eso?

 

Que a la mierda con todo, y con todos los que piensan así.

 

¿Para qué quieres que un perro te acompañe, si no es para darle todo el cariño del mundo?

Y si eres blanda, ¿qué pasa?

¿Que tienes que convertirte en un monolito de mármol, frío, rígido y triste?

¿Debes negar tu naturaleza, y romper la de tu perro, para encajar frente a una gente que no te importa?

Tú quieres convivir con tu perro, no transformarte en una lápida.

¿Y sabes qué más pienso de esto?

Que los que opinan así, están proyectando, que se lo hagan mirar.

Es hora de valorar a tu perro (y a ti) con otros ojos.

Es hora de que dejes de preocuparte por cómo te miran los demás cuando estás con tu perro.

Es hora de mandar a la mierda a las personas que te hacen sentir mal, y que no te importan, y centrarte en tu prioridad:

 

TU PERRO

 

¿Y cómo he llegado yo hasta aquí?

Pues veras, hace mucho tiempo necesitaba ser salvada, necesitaba ayuda desesperadamente, y un perro estuvo allí, y me rescató de mí misma.

Contraje una deuda con ese perro, y con todos los perros que se crucen en mi camino.

Porque convivir con un perro no es (no debería ser) un capricho.

Tampoco es un derecho adquirido: es un privilegio, un regalo que la naturaleza nos hace, y así es como lo entiendo.

Somos afortunados porque nos eligieran para acompañarnos en el tortuoso y confuso camino de la vida.

Y es importante no olvidar que el mejor lugar del mundo para recorrer ese camino no es estando por encima del perro, sino A SU LADO.

Ahí es donde quiero estar, al lado de mis perros, al lado de tu perro. A tu lado.

Lo voy a repetir:

 

Vivir con un perro no es un derecho, es un privilegio.

 

Y siento que debemos honrar ese privilegio.

Eso no se consigue adiestrando ni controlándolo todo.

Se consigue a través del amor incondicional.

Eso es justo lo que nos dan los perros, eso es lo que buscamos, eso es lo que hay que ofrecer.

No es darle mimos constantemente: no todos los perros gustan del contacto físico.

No es consentirle todo lo que quiera: los límites son necesarios para convivir.

No es llevarle a todos lados, ni comprarle de todo.

Es aceptación. Es comprensión. Es acompañamiento y apoyo.

Es deseo de ayudar sin esperar nada a cambio.

Esa es la filosofía de la educación amable y empática.

 

Y ese es mi trabajo.

Yyyy….

Aun no te has pasado  por el blog ¿verdad?

Es mucho más entretenido que el parque para perros.

Y no tendrás que oir consejos idiotas no solicitados, ni aguantar a Tontos Alfa que se pisan su propia cola.

Garantizado.

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